Seminario Gratuito
 
Introducción

Página 1

El problema de la vivienda, constituye uno de los déficits más relevantes del desarrollo en Ibero América. En los sectores de bajos ingresos este tema ha cobrado una importancia similar a la que tuvo en Europa medio siglo atrás como consecuencia de los procesos de industrialización y modernización de los años 50. Dicho déficit es, por otra parte, sólo la punta del iceberg que nos pone en contacto con carencias mucho más profundas y estructurales, como la falta de salud, trabajo y educación, expresiones éstas de la creciente pobreza de América.
La carencia de vivienda es, entonces, un indicador tangible de un conjunto más complejo de problemas que no se resuelve exclusivamente con la construcción masiva de barrios, como se creyó durante mucho tiempo. Hoy existe un claro consenso de que la única solución posible para mejorar la calidad de vida de los habitantes es desarrollar políticas de vivienda que permitan articular de un modo efectivo las diversas acciones generadas tanto por el Estado, como por la sociedad organizada en ONGs, asociaciones civiles o cooperativas.
En este sentido, las políticas de vivienda tienen por objeto no sólo dotar de un espacio apto para la vida, sino también permitir el pleno desarrollo de una sociedad actualmente escéptica, forjada a partir de carencias extremas y sin esperanzas de progreso ante la pérdida de la dignidad del trabajo y del acceso a la educación. En este contexto, las políticas de vivienda también deberán contemplar los aspectos culturales de la sociedad y, reconociendo la validez de las experiencias globales, es indispensable su consideración en el ámbito regional.
Las políticas de asentamientos humanos y vivienda, han experimentado cambios importantes en lo referido a sus contenidos e instrumentos, dando lugar a una mayor participación a la sociedad civil y a procesos de descentralización. Aun cuando persiste una evidente debilidad en los aspectos de planificación y gestión, los países iberoamericanos parecen estar mejor preparados en términos de experiencia y capacidades técnicas para desarrollar nuevas propuestas.
Por otra parte, las políticas oficiales de vivienda en cada país representan la toma de posición de las diferentes instancias del aparato estatal expresando la modalidad de intervención del Estado frente a esta problemática. Las políticas socio-habitacionales, en el marco de los procesos que se están llevando a cabo en la región, deberían ser no sólo respuestas a crisis o conflictos coyunturales, sino transformarse en parte activa de la construcción de un nuevo modelo de sociedad.


Siguiente